Hace poco, Jarrett Walker, autor de
Human Transit publicó una breve
entrada sobre esa indigestión compartida por el término 'sustainable', que en español hemos tenido a mal traducir como 'sustentable' porque, supongo, es lo que más parecido suena.
La raíz etimológica del término, en todo caso, es el latín
sustinere que a su vez se descompone en
sub (debajo, o desde abajo) y
tenere (tener, o tomar). En español, la raíz latina engendró dos términos equivalentes, aunque semánticamente muy distintos:
sustentar y
sostener, mientras que en inglés ambos significados convergieron en 'sustain'. De acuerdo a qué tanto quiera uno creerle ya a la Real Academia Española (RAE) después de sus desfiguros recientes, el término "correcto" al que se hace referencia cuando se habla de desarrollo, por ejemplo, es 'desarrollo sostenible', y no tanto su primo aparentemente más popular 'desarrollo sustentable'. (Por lo mismo, con el solo afán de joder se antoja más bien utilizar 'desarrollo sustentable' en su lugar). A la voz de "en México / Latinoamérica se permiten las dos" he dejado la discusión en paz más de una vez, pero... ¿quién es el/la que permite las dos? Más parecería que el que muchos permitan ambos términos es porque a pocos les importa la diferencia. Consultado también el cada vez más distinguido y apreciado
Diccionario del español usual en México, inclusive, la diferencia entre sustentar y sostener se mantiene, aún cuando no se hace referencia específica al 'desarrollo sostenible'.